¿Cómo recuperar la rutina de marzo siendo padres?

Después de las vacaciones, volver a la rutina diaria puede parecer una tarea difícil. Las vacaciones ofrecen un respiro del estrés cotidiano, pero al regresar, frecuentemente nos encontramos con el desafío de adaptarnos nuevamente a las demandas de nuestra vida diaria.

De esta forma, crear una transición más suave y gradual puede generar un mayor cuidado de la salud mental para la familia, fomentando la resiliencia y adaptabilidad tanto de niñas y niños como de sus cuidadores. A continuación, conoce algunos consejos que pueden ayudarte a disminuir el caos en este periodo.

1. Entender el desafío de volver a la rutina

El primer paso, es reconocer que el termino de las vacaciones implica un ajuste psicológico significativo. En este periodo hay más cosas que tenemos que gestionar y coordinar en la rutina, no solo de nuestras hijas o hijos, sino también de nosotros mismos. Por tanto, tenemos que prepararnos para comprender que este desafío se acerca. 

2. Crear una rutina gradual

Para nuestras hijas e hijos, la previsibilidad y la estructura son muy beneficiosas.  El regreso a la rutina escolar o a las actividades extracurriculares, puede ser difícil si se realiza de forma brusca. Al igual que a las y los adultos, nuestras hijas o hijos también pueden adaptarse mejor cuando el cambio es gradual.

Podemos comenzar realizando ajustes paulatinos en los horarios de las comidas, el descanso, la hora de levantarse y la actividad física, unos días antes de que termine el periodo de vacaciones. Esto prepara tanto el cuerpo como la mente de niñas, niños y adultos, reduciendo la ansiedad.

Además, podemos realizar listas de prioridades y tareas, para hacer primero aquellas que nos resulten más sencillas o menos exigentes. Este enfoque ayuda a evitar el agotamiento inmediato y nos permite sentir una sensación de logro a medida que avanzamos.

3. La importancia del autocuidado al regresar

Una de las recomendaciones más importantes es que el regreso a la rutina debe comenzar con el autocuidado. Muchas veces, al regresar, nos sentimos presionados a retomar nuestras responsabilidades con rapidez. Sin embargo, es importante no subestimar la necesidad de tomarnos un tiempo para recuperar el bienestar mental y físico.

Tomar pausas breves y establecer horarios adecuados para descansar, comer y dormir es esencial para reactivar tu cerebro y el de tus hijas e hijos. El autocuidado también incluye realizar actividades que ayuden a gestionar el estrés, como la meditación, el ejercicio, la lectura o, en el caso de las y los más pequeños, el juego. 

4. Involucrar a los niños en el proceso de planificación

Una forma excelente de disminuir la resistencia de los niños al regreso a la rutina es involucrarlos en el proceso. Los padres pueden hacer que sus hijas o hijos participen en la creación de la rutina escolar, ayudándoles a decidir qué actividades o tareas les gustaría retomar. Esto les da un sentido de control sobre la situación y hace que se sientan parte del proceso.

Se puede organizar un "ritual de regreso", como planificar la vuelta al colegio con una actividad especial, como elegir alguno de los materiales o preparar el almuerzo juntos. De esta forma, la transición se convierte en una experiencia más positiva.

5. Reforzar el enfoque positivo

Es común que las y los niños puedan sentirse reacios al regresar a la rutina escolar. Sin embargo, los padres pueden fomentar una actitud positiva al hacer hincapié en lo emocionante que es aprender cosas nuevas, reencontrarse con amigos o participar en actividades divertidas.

6. Establecer expectativas claras y realistas

Es fundamental que los padres comuniquen a sus hijas o hijos las expectativas de la rutina de una manera clara y comprensible. A veces, la ansiedad proviene de la falta de certeza sobre lo que se espera después de las vacaciones.

Hablar sobre lo que sucederá después del regreso a la rutina puede reducir significativamente la sensación de desorientación y establecer metas claras y alcanzables también ayudará a generar una sensación de logro. Por ejemplo, se pueden fijar pequeños objetivos, como hacer las tareas en un tiempo determinado, para que los niños vean su progreso y se sientan motivados.

7. Fomentar momentos de calidad en familia

El regreso a la rutina no tiene que significar menos tiempo en familia. Para ayudar a las y los niños a ajustarse, los padres pueden asegurarse de que haya momentos de calidad en familia, incluso si las agendas están más apretadas.

Establecer un espacio para actividades sencillas y compartidas, como un paseo familiar, juegos o incluso preparar una comida juntos, puede reforzar los vínculos emocionales y brindarles a los niños la seguridad de que, aunque las rutinas cambian, el apoyo familiar sigue siendo una constante.

Recuperar la rutina después de unas vacaciones puede ser desafiante, pero también es una oportunidad para implementar nuevas estrategias de autocuidado, organización y manejo del estrés.

Usando los enfoques psicológicos adecuados, podemos transformar el regreso en un proceso más positivo y manejable. Al final, se trata de ser amables con nosotros mismos y nuestros hijos, permitiéndonos el tiempo para reencontrarnos y adaptarnos a nuestras responsabilidades de manera equilibrada y saludable.

Si tú, tu familia, o una persona cercana necesita apoyo en este proceso, recuerda que puedes buscar ayuda en psicólogas y psicólogos del servicio de Salud Mental de Centros Achs Salud, agenda una hora en achssalud.cl/saludmental. Recuerda que atendemos a personas Fonasa e Isapre, a valores accesibles. 

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