Imagina que te tuerces el tobillo caminando por la calle. Lo más probable es que, sin pensarlo dos veces, busques ayuda: vayas a un centro de salud, seguirías las indicaciones del profesional, usarías muletas si fuera necesario y le darías tiempo al cuerpo para recuperarse. Lo mismo ocurre con condiciones como la diabetes o la hipertensión: recibir tratamiento, ajustar hábitos y cuidarse forma parte natural de la salud. Incluso adoptamos medidas preventivas todos los días, como alimentarnos bien, dormir lo suficiente o protegernos del frío para evitar enfermarnos.

Sin embargo, cuando el malestar es emocional o psicológico, suele ser diferente. A menudo aparecen las dudas, el silencio o el temor al juicio de los demás. Aunque la salud mental es tan importante como la salud física, todavía existen mitos y prejuicios que dificultan hablar de ella y buscar apoyo.

¿Por qué, entonces, con la salud mental suele ser distinto? Revisemos algunos de los mitos más comunes y qué puedes hacer para derribarlos.

¿Qué son los estigmas y prejuicios en salud mental?

Un estigma es una marca o etiqueta negativa que la sociedad atribuye a una persona o a una condición, y que termina afectando cómo esa persona es vista, tratada, o incluso cómo se ve a sí misma. Un prejuicio, en cambio, es un juicio que nos formamos de antemano, muchas veces sin fundamento real, y que puede llevarnos a actuar de forma injusta con quien lo recibe.

En salud mental, estos dos fenómenos aparecen con frecuencia: en comentarios como "a ese le falta un tornillo", en la sorpresa de enterarse de que un familiar "tan normal" asiste a terapia, o en el silencio incómodo que sigue cuando alguien cuenta que está pasando por una depresión.

Muchas veces estas ideas están tan naturalizadas en nuestra forma de hablar y de relacionarnos que ni siquiera las notamos. Por eso vale la pena detenerse a identificarlas con cuidado, en lugar de repetirlas sin darnos cuenta.

Tres mitos que todavía circulan (y su verdad)

"Para atenderse psicológicamente hay que estar mal o loco."

La verdad es que la terapia no es solo para momentos de crisis. Así como consultamos a un nutricionista para mejorar hábitos sin tener una enfermedad grave, la psicoterapia también sirve para el autoconocimiento, para atravesar mejor una transición de vida, o simplemente para contar con un espacio de conversación y contención. No hace falta "estar mal" para que valga la pena pedir ayuda.

"El diagnóstico se convierte en una etiqueta de identidad."

Un diagnóstico describe un conjunto de síntomas en un momento determinado, y sirve como guía para orientar un tratamiento o una intervención adecuada, no para definir quién es una persona en su totalidad. Así como una fractura no resume la vida entera de alguien, un diagnóstico de ansiedad o depresión tampoco agota lo que esa persona es, siente o puede llegar a ser.

"Padecer una patología mental es cosa de personas débiles."

Las condiciones de salud mental tienen origen biológico, psicológico y social a la vez; no son una cuestión de fuerza de voluntad. Las personas no dirían que alguien con diabetes es débil por tener una alteración en su páncreas. De la misma manera, necesitar ayuda para regular el ánimo, la ansiedad u otros procesos internos no tiene relación con la fortaleza de carácter de nadie.

Lo que está en juego

Cuando estos mitos se mantienen sin cuestionar, las consecuencias son concretas: personas que postergan pedir ayuda, que ocultan lo que sienten por miedo al juicio, o que terminan cargando solas un malestar que pudo abordarse antes y de mejor forma. El estigma no solo afecta a quien vive la condición: también empobrece las conversaciones que podríamos tener como comunidad, familia o equipo de trabajo. Cuando estas reacciones se prolongan, pueden generar sentimientos de soledad o de juicio, y la sensación de que la propia experiencia no es válida. Esto puede empeorar el malestar y crecer como una bola de nieve que afecta distintas áreas de la vida.

En cambio, cuando tomamos conciencia de estos mitos ocurre lo contrario: se abre la puerta a pedir ayuda a tiempo, a hablar con más naturalidad de lo que sentimos, y a construir entornos familiares, laborales o sociales, donde cuidar la salud mental sea tan legítimo como cuidar la salud física.

¿Qué puedes hacer?

  • Revisa tus propias ideas: pregúntate de dónde vienen las creencias que tienes sobre la salud mental y si realmente se sostienen.

  • Cuida tu lenguaje: evita usar diagnósticos o condiciones de salud mental como forma de burla o descalificación.

  • Normaliza la conversación: hablar abiertamente de estos temas, dentro de lo que cada persona se sienta cómoda compartiendo, ayuda a que otras también lo hagan.

  • Empatiza contigo y con los demás: entender estos fenómenos no es solo un concepto: detrás hay personas que viven un momento difícil y pueden necesitar ayuda, tú también. Cultivar una cultura de cuidado es tarea de todas y todos.

  • Acércate a instancias de apoyo: ya sea a través de un profesional, un programa de salud mental de tu trabajo, o una instancia comunitaria, dar el primer paso para informarte o pedir ayuda es en sí mismo un acto de cuidado, no de debilidad. Puedes comenzar por el Servicio de Salud Mental de los Centros Achs Salud.

Derribar los mitos: un paso a la vez

Derribar estos mitos no depende de un solo gesto, sino de muchas pequeñas decisiones cotidianas: las palabras que usamos, la manera en que acompañamos a otros, y la disposición a cuestionar lo que damos por hecho. Dar el primer paso (informarse, preguntar, buscar apoyo) ya es, en sí mismo, parte del camino.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Pedir ayuda no requiere esperar a una crisis. Puede ser un buen momento para consultar si notas que:

  • La tristeza, la angustia o la preocupación se mantienen por varias semanas.

  • La ansiedad o el ánimo interfieren con tu trabajo, tus estudios o tus relaciones.

  • Cambió tu sueño o tu apetito, o te cuesta concentrarte.

  • Ya no disfrutas lo que antes disfrutabas o te estás aislando de las personas que quieres.

Si tú o alguien cercano está en riesgo inmediato o tiene pensamientos de hacerse daño, busca ayuda de inmediato: puedes llamar al *4141 (línea de prevención del suicidio del Ministerio de Salud) o acudir al servicio de urgencia más cercano.

En caso de requerir ayuda profesional y porque es importante acudir antes de que la situación se convierta en un problema mayor, puedes acudir al Servicio de Salud Mental de los Centros Achs Salud y acceder a una atención enfocada en tus necesidades actuales y con cobertura Fonasa e Isapre, en modalidad online o presencial y con amplios horarios disponibles.

Preguntas frecuentes sobre salud mental y terapia

¿Es necesario estar en crisis para ir a terapia?

No. La terapia también sirve para conocerte mejor, atravesar un cambio de vida o contar con un espacio de conversación y contención. Consultar a tiempo suele facilitar el proceso.

¿Recibir un diagnóstico significa que seré así para siempre?

No necesariamente. Un diagnóstico describe síntomas en un momento determinado y orienta el tratamiento; no define quién eres. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que la recuperación es posible para la mayoría de las personas que reciben atención adecuada.

¿Pedir ayuda psicológica es una señal de debilidad?

No. Pedir ayuda es un acto de cuidado, igual que consultar a un médico cuando te duele el cuerpo. Las condiciones de salud mental no dependen de la fuerza de voluntad.

¿Cómo puedo apoyar a alguien cercano que está pasando por un momento difícil?

Escuchar sin juzgar, evitar minimizar lo que siente o bromear con su malestar, y sugerir a buscar apoyo profesional si el malestar se mantiene en el tiempo.

¿Puedo atenderme online y con Fonasa o Isapre?

Sí. En el Servicio de Salud Mental de los Centros Achs Salud puedes acceder a atención psicológica con cobertura Fonasa e Isapre, en modalidad online o presencial.

Aviso importante

Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta con un profesional de la salud mental. Si necesitas apoyo, te invitamos a agendar una hora con una psicóloga o un psicólogo del Servicio de Salud Mental de los Centros Achs Salud Salud. Ver perfil de Héctor Mira Alcayaga